¿Tenemos el síndrome de Diógenes?
Este artículo de Rosa Montero, publicado en EPS el domingo 17, nos viene al pelo. ¿Tendremos todos el síndrome de Diógenes?. La autora tiene unos argumentos muy convincentes a favor. Puede que la enfermedad que todos (o casi todos) padecemos se disfrace bajo un nombre menos alarmante pero igualmente perjudicial: CONSUMISMO. Leed algunos fragmentos de este interesantísimo artículo:
Pero las pobres gentes afectadas por el síndrome nos turban y aterrorizan, porque a fin de cuentas sólo están unos poquitos pasos más allá en este loco proceso de acumulación que vivimos todos. Hijos como somos de la sociedad de consumo, vivimos neurotizados por el afán de atesorar cosas. A veces tengo la sensación de que
todos o casi todos los ciudadanos occidentales padecemos el síndrome de Diógenes, sólo que en sus estadios más benignos.
(…)¿Hace mucho que no se ha parado un instante a revisar, con ojos analíticos, toda la mugre inútil que acumula en su casa? Cajones y cajones llenos de objetos muertos, cuidadosamente guardados allí algún remoto día pero hoy olvidados por completo. (…)Agendas viejas, móviles en desuso, cables inclasificables e incomprensibles provenientes de antiguos aparatos eléctricos, cargadores de otros aparatos que tampoco tenemos, cámaras de fotos antediluvianas, montones de pares de gafas inservibles, teclados de ordenadores viejos que no nos atrevemos a tirar, baterías gastadas, guantes descabalados. Y ropa. Ropa vieja, ropa estrecha, ropa fea que nunca nos ponemos. Zapatos, bolsos, cajas, maletas abolladas. Herramientas oxidadas o rotas. Guardamos las cosas más increíbles. Seguro que si vacía ahora mismo el cajón de su mesa de despacho encontrará media docena de objetos alucinantes y que ignoraba por completo que tenía.
Estoy de acuerdo en todo lo que Rosa Montero nos explica, con la salvedad de que NO todo lo que acumulamos es basura, aunque pueda parecerlo a nuestros ojos porque ya no nos sirve. Muchas de las cosas que tenemos y no queremos pueden servirle a otra persona. En vez de tirarlo, ¿por qué no ofrecerlo?, seguro que a alguien le interesará.
Si queréis leer el artículo completo, pinchad aquí.
Add comment 17 Mayo, 2007